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1.- ¿QUÉ ES UNA ENFERMEDAD MENTAL?

2.-PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA ENFERMEDAD MENTAL.

3.-DEFINICIÓN DE LAS ENFERMEDADES MENTALES QUE APARECEN CON MAS FRECUENCIA.

a.- ESQUIZOFRENIA


b.- TRASTORNO BIPOLAR

c.- TRANSTORNO DE DEPRESIÓN

d.- TRASTORNO DE ANSIEDAD

4.- APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA SITUACIÓN ACTUAL.




1.- ¿QUÉ ES UNA ENFERMEDAD MENTAL?
El límite entre enfermedad mental y salud mental no es un límite claro ni bien definido, y los criterios para designar a una persona sana o enferma han ido variando según los distintos enfoques teóricos y a lo largo del tiempo, con lo que no hay un acuerdo general entre especialistas sobre cómo definir estos términos. Esto es comprensible debido a que aún no han podido demostrarse las causas concretas que producen cada uno de los diferentes trastornos mentales. Y es que la complejidad del cerebro humano implica una síntesis dinámica entre biología, genética, emociones, vivencias, mente, cultura, condiciones personales y sociales, sin parangón con ningún otro órgano humano.

Pero para entendernos “definimos un trastorno o enfermedad mental como una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje…etc, lo que dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo”.

Por otro lado, estudios sobre salud mental consideran que salud y enfermedad mental no son condiciones que permitan definir a la una como la ausencia de la otra, sino que son un continuo en el que se reflejan diferentes grados o niveles de bienestar y deterioro psicológico. Se ha tratado de identificar los componentes principales de la salud mental: bienestar emocional, competencia, autonomía, aspiración, autoestima, funcionamiento integrado, adecuada percepción de la realidad…etc.

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2.-PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA ENFERMEDAD MENTAL.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LAS ENFERMEDADES MENTALES?


El trastorno mental responde muy pocas veces a modelos simples del tipo causa efecto. Las causas de las enfermedades mentales son probablemente múltiples, y en algunos casos desconocidas. Se sabe que factores como alteraciones en la química del cerebro u otros mecanismos biológicos, predisposición genética, factores ambientales y culturales, lesiones cerebrales, consumo de sustancias como las drogas,…etc, pueden influir poderosamente en su aparición y curso, pero no se conoce con exactitud ni en qué grado impacta uno de estos factores, ni qué combinaciones se producen significativamente en cada caso.

¿PUEDO YO PADECER UNA ENFERMEDAD MENTAL?

Todos tenemos probabilidades de padecer una enfermedad mental, al igual que ocurre con muchos otros tipos de enfermedades. De hecho, una de cada cuatro personas sufre un trastorno mental a lo largo de su vida. Aunque teóricamente pueda haber personas con más predisposición genética que otras a padecerlos, los factores ambientales pueden afectar de forma determinante en la aparición de trastornos mentales, con lo que todos estamos expuestos a ello.

Aunque seguro que todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado sentimientos de tristeza, ansiedad, insomnio…etc, cabe destacar que estos síntomas se considerarán solamente un trastorno mental cuando provoquen un comportamiento social desajustado (es decir, un deterioro significativo social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo), causen un malestar subjetivo y sean persistentes en el tiempo.

¿LAS ENFERMEDADES MENTALES SE CURAN?

Las enfermedades mentales pueden curarse, rehabilitarse o controlarse con un tratamiento adecuado.

Hasta hace sólo unas décadas, muchas personas afectadas por enfermedades mentales pasaban la mayor parte de su vida ingresadas en centros asilares o encerrados en casas. Actualmente la mayoría de los pacientes son tratados, la mayor parte del tiempo, en el ámbito comunitario, y suelen integrarse en la sociedad gracias a un cambio de mentalidad y a los avances conseguidos en tratamientos.

Los tratamientos pueden ser distintos, según el tipo de enfermedad, y se suelen diseñar intervenciones personalizadas para cada caso. Frecuentemente se realiza combinando el tratamiento farmacológico con medidas de rehabilitación socio-laboral, psicoterapias y apoyo familiar. El apoyo psicoterapéutico es importante para afrontar los efectos de la enfermedad en su vida social, familiar y profesional.

Cabe destacar aquí que un importante número de personas sigue sufriendo una enfermedad y no acuden a recibir tratamiento a causa de la estigmación que existe sobre este tipo de enfermedades.

¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA FAMILIA EN EL TRATAMIENTO DE UNA ENFERMEDAD MENTAL?

Un entorno familiar adecuado y tranquilo es muy importante en la recuperación de una enfermedad mental. El papel de la familia es esencial, puesto que la experiencia vivida y la proximidad con la persona con enfermedad mental pueden aportar muchos datos de soporte al tratamiento.

La familia es un elemento clave para ayudar a la persona con la enfermedad a seguir el tratamiento propuesto por el especialista, por ejemplo contrarrestando la tendencia que suelen padecer las personas afectadas por esquizofrenia a abandonar el tratamiento farmacológico o haciendo un seguimiento de los reeducados hábitos alimentarios de personas afectadas por anorexia.

Para ello es muy importante que también la familia reciba apoyo por parte de los profesionales y los servicios de salud mental.

¿ES CIERTO QUE LAS ENFERMEDADES MENTALES CONDUCEN A ACTOS VIOLENTOS?

No. La idea de que la enfermedad mental está íntimamente relacionada con la violencia no tiene base científica.

No se puede decir que las personas con enfermedades mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de cometer actos violentos ni delictivos que personas sin enfermedad mental. Las personas afectadas por una enfermedad mental rara vez son peligrosas para la sociedad en general. Solamente algunos trastornos mentales pueden desarrollar en ciertos episodios conductas agresivas hacia uno mismo o hacia el entorno familiar cuando la persona que lo padece no está bajo tratamiento.

En realidad, es más probable que las personas con enfermedad mental sean víctimas de abusos y malos tratos, y vean vulnerados sus derechos. El tratamiento adecuado de esta enfermedad y de sus síntomas reduce al mínimo este tipo de peligros.

¿PUEDE UNA PERSONA CON ENFERMEDAD MENTAL LLEVAR UNA VIDA NORMALIZADA (TRABAJAR, FORMAR UNA FAMILIA, RELACIONES SOCIALES,…ETC.?

Puede y además debería poder llevarla. Puede llevarla porque con el tratamiento médico y farmacológico adecuado y con el entorno social y familiar favorable, una persona con enfermedad mental deja de tener las limitaciones que pueden suponer la enfermedad, con lo que tiene las mismas capacidades que todos para trabajar, cuidar hijos…etc. Y debería poder llevarla, puesto que todos tenemos el mismo derecho a un trabajo y una vida normalizada, aunque frecuentemente los prejuicios que lamentablemente aún existen en la sociedad les impiden disfrutar y ejercer todos sus derechos.

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3.-DEFINICIÓN DE LAS ENFERMEDADES MENTALES QUE APARECEN CON MAS FRECUENCIA.

ESQUIZOFRENIA


¿QUÉ ES?:
Es una enfermedad mental de curso crónico, que interfiere en varios ámbitos del funcionamiento de la persona: experimenta una distorsión de los pensamientos y sentimientos, por ello comienza a sentir, pensar y hablar de forma diferente a como lo hacía antes. Esta persona puede empezar a estar extraña, aislada, evitar salir con amigos, dormir mucho o poco, hablar solo o reírse sin motivo aparente.

SÍNTOMAS:
Existen dos tipos de síntomas en la esquizofrenia:
*Síntomas positivos:
-Alucinaciones: son percepciones que se producen sin un estímulo externo, pueden ser auditivas, visuales y olfativas. Las más habituales son las auditivas.

-Delirios: son convicciones erróneas de tipo patológico. Hay delirios de grandeza, de persecución, de culpa, de referencia…

-Comportamiento extravagante.

-Trastornos formales del pensamiento: Incoherencia, descarrilamiento, ilogicalidad, distractibilidad…

-Síntomas desorganizados: pensamiento y lenguaje confuso, conducta desorganizada.

*Síntomas negativos:
-Pobreza afectiva: Empobrecimiento de la expresión de emociones y sentimientos, expresión facial inmutable, movimientos espontáneos disminuidos y escasez de ademanes expresivos. Escaso contacto visual.

-Alogia: Empobrecimiento del pensamiento y la cognición, se manifiesta a través de pobreza del lenguaje, bloqueo…

-Abulia-Apatía: La abulia se manifiesta como una falta de energía, de impulso. La apatía es la falta de interés, se manifiesta en problemas con el aseo y la higiene, falta de persistencia en el trabajo, escuela o cualquier tarea, sentimiento de cansancio, lentitud y tendencia al agotamiento físico o mental.

-Anhedonia-Insociabilidad: La anhedonia es la dificultad para experimentar placer por las cosas que antes le gustaba hacer, con las actividades que antes le eran placenteras.

-Problemas cognitivos de atención: Problemas en la concentración y en la atención. Sólo es capaz de concentrarse esporádicamente. Se distrae en medio de una actividad o conversación.

TRATAMIENTO:

-Tratamiento farmacológico: El tratamiento farmacológico de la esquizofrenia se efectúa mediante fármacos llamados neurolépticos o actualmente llamados antipsicóticos.

La esquizofrenia va acompañada de una alteración del metabolismo cerebral, se trata de excesivo funcionamiento de la dopamina. Los antipsicóticos bloquean el efecto excesivo de la dopamina y restablecen el equilibrio cerebral, aunque ocasionan algunos efectos secundarios: cansancio, sequedad de boca, mareos estreñimiento y dificultades para orinar y los síntomas extrapiramiedales: rigidez, temblor, acatisia (sensación de inquietud que impulsa al paciente a moverse continuamente).

Entre los antipsicóticos más usados están: HALOPERIDOL, SINOGAN, RISPERDAL, MELERIL…

-Tratamiento psicosocial: Es el proceso terapéutico cuyo objetivo es  restaurar el nivel de funcionamiento que el afectado tenía antes de la aparición de la enfermedad, de esta forma el principal objetivo de la rehabilitación es desarrollar al máximo las capacidades del individuo. La rehabilitación suele incluir:

-Habilidades sociales.
-Autonomía y psicoeducación.
-Autoestima.
-Estimulación cognitiva.
-Relajación.
-Talleres ocupacionales.

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TRASTORNO BIPOLAR

¿QUÉ ES?:
Es una enfermedad mental que cursa en forma de episodios, en los que se presenta un estado de gran tristeza y apatía (episodio depresivo) o un estado de gran euforia (episodio maníaco), es como hablar de dos caras de una misma moneda.

SÍNTOMAS:

*Estado depresivo:
-Tristeza patológica.
-Tendencia al llanto.
-Miedos injustificados.
-Ideas delirantes de culpa, muerte o hipocondríacas.
-Insomnio.

*Estado maníaco:
Causa una gran incapacidad en las actividades habituales, normalmente la persona está muy exaltada y fuera de razón, no sigue las normas adecuadas en sus conductas laborales, sociales o de estudios. Los síntomas son:

-Gran euforia.
-Confianza excesiva en sí mismos.
-Verborrea y pensamiento acelerado.
-Ideas delirantes de grandiosidad.

TRATAMIENTO:

En la fase depresiva, los tratamientos son antidepresivos. Hoy en día los antidepresivos son muy bien tolerados, apenas tienen efectos secundarios.

En la fase maníaca se emplean dos tipos de medicaciones:
-Medicamentos para evitar los cambios, o estabilizantes. El más importante es el Litio. Este fármaco se desarrolló en los años 60 y 70 y entonces fue como el fármaco milagroso para esta afección.
-Medicamentos antipsicóticos, las dosis son oscilantes y son necesarios en las fases más agudas.

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TRASTORNO DE DEPRESION

¿Qué es un trastorno depresivo?

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede liberarse a voluntad. Las personas que padecen un trastorno depresivo no pueden decir simplemente “ya basta, me voy a poner bien”. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión puede mejorar con un tratamiento adecuado.

Tipos de depresión.

Al igual que en otras enfermedades, por ejemplo las enfermedades del corazón, existen varios tipos de trastornos depresivos. Este documento describe brevemente los tres tipos más comunes. Los tres tipos son: depresión severa, la distimia y el trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión, el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.

La depresión severa se manifiesta por una combinación de síntomas (vea la lista de síntomas) que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Un episodio de depresión muy incapacitante puede ocurrir sólo una vez en la vida, pero por lo general ocurre varias veces en el curso de la vida. La distimia, un tipo de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos (a largo plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el funcionamiento y el bienestar de la persona. Muchas personas con distimia también pueden padecer de episodios depresivos severos en algún momento de su vida.

Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar, llamado también enfermedad maníaco-depresiva. Éste no es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación a los otros. Puede llevar a que el paciente se meta en graves problemas y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca la persona puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar decisiones de negocios descabelladas, e involucrarse en aventuras o fantasías románticas. Si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).

Síntomas de depresión y manía.

No todas las personas que están en fases depresivas o maníacas padecen de todos los síntomas. Algunas padecen de unos pocos síntomas, otras tienen muchos. La gravedad de los síntomas varía según la persona y también puede variar con el tiempo.



Depresión:

• Estado de ánimo triste, ansioso o “vacío” en forma persistente.
• Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
• Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
• Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
• Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar “en cámara lenta.”
• Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
• Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
• Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
• Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
• Inquietud, irritabilidad.
• Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
Manía
• Euforia anormal o excesiva.
• Irritabilidad inusual.
• Disminución de la necesidad de dormir.
• Ideas de grandeza.
• Conversación excesiva.
• Pensamientos acelerados.
• Aumento del deseo sexual.
• Energía excesivamente incrementada.
• Falta de juicio.
• Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.



Causas de la depresión:

Algunos tipos de depresión tienden a afectar a varios miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. Esto parece darse en el caso del trastorno bipolar. Los estudios de familias con miembros que padecen del trastorno bipolar en cada generación, han encontrado que aquellos que se enferman tienen una constitución genética algo diferente de quienes no se enferman. Sin embargo, no todos los que tienen la predisposición genética para el trastorno bipolar lo padecen. Al parecer, hay otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad: posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio.

En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales.
Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas a la depresión. No se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa temprana de la enfermedad.

En los últimos años, la investigación científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.



La depresión en la mujer:

La depresión se da en la mujer con una frecuencia casi el doble de la del hombre. Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la mujer. En particular, los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto, la premenopausia y la menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés por las responsabilidades del cuidado de niños, el mantenimiento del hogar y un empleo. Algunas mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad por ser madres solteras o por asumir el cuidado de padres ancianos.

Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por su sigla en inglés) demostró que las mujeres predispuestas a padecer del síndrome premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas físicos y anímicos (por ejemplo depresión) cuando se les suprimen sus hormonas sexuales con una medicación. Si se deja de dar dicha medicación, las hormonas se reactivan y al poco tiempo los síntomas vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal de las hormonas no les produce ningún efecto.
Muchas mujeres tienen un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento de un bebé. En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos, así como la responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión de posparto. Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos pasajeros de tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere tratamiento. El tratamiento por un médico sensible, y el apoyo emocional de la familia son de importancia vital para que la nueva madre recupere su bienestar físico y mental. El tratamiento devuelve la capacidad para cuidar y disfrutar el niño.



Depresión en el hombre:

Aunque el hombre tiene menos probabilidad de sufrir depresiones que la mujer, de tres a cuatro millones de hombres en los Estados Unidos son afectados. El hombre tiende as ser más reacio para admitir que tienen depresión. Por lo tanto, el diagnóstico de depresión puede ser más difícil de hacer. El hombre es diagnosticado menos que la mujer. La tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo después de los 85 años.
La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer. Un estudio reciente indicó que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria (infartos de corazón) en ambos sexos. Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de muerte debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.

El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión. En el hombre, no es raro que la depresión se manifieste con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo. Por lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el hombre se da cuenta de que está deprimido, comparado con la mujer, tiende menos a buscar ayuda. El apoyo familiar generalmente es una ayuda importante. Algunas compañías ofrecen programas de salud mental para sus empleados. Estos pueden ser de gran ayuda para el hombre. Es importante que el hombre deprimido entienda y acepte la idea que la depresión es una enfermedad real que requiere tratamiento.



La depresión en la vejez:

Es erróneo creer que es normal que los ancianos se depriman. Por el contrario, la mayoría de las personas de edad se sienten satisfechas con sus vidas. Cuando un anciano se deprime, a veces su depresión se considera erróneamente un aspecto normal de la vejez. La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se trata, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia. Con un tratamiento adecuado, el anciano tendría una vida placentera. Cuando la persona de edad va al médico, puede solo describir síntomas físicos. Esto pasa por que el anciano puede ser reacio a hablar de su desesperanza y tristeza. La persona mayor puede no querer hablar de su falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el duelo se prolonga por mucho tiempo.

Las depresiones subyacentes en los ancianos son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de salud mental. Los profesionales van reconociendo que los síntomas depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente. También los profesionales detectan mejor los síntomas depresivos que se deben a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando, o debidos a una enfermedad física concomitante. Si se hace el diagnóstico de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz y satisfactoria. La investigación científica reciente indica que la psicoterapia breve (terapia a través de pláticas que ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente acompañan a la depresión), es efectiva para reducir a corto plazo los síntomas de la depresión en personas mayores. La psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos no pueden o no quieren tomar medicamentos. Estudios de la eficacia de la psicoterapia demuestran que la depresión en la vejez puede tratarse eficazmente con psicoterapia.

El mejor reconocimiento y tratamiento de la depresión en la vejez hará que este periodo de la vida sea más placentero para el anciano deprimido, para su familia y para quienes le cuidan.



La depresión en la niñez:

La depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el “niño no parece ser él mismo”. En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado, preferiblemente por un psiquiatra especializado en niños. De ser necesario un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, generalmente hecha por otro profesional, como un trabajador social o un psicólogo, mientras él receta medicamentos si son necesarios. Los padres no deben tener miedo de hacer preguntas: ¿Está capacitado el profesional que va a llevar a cabo la psicoterapia? ¿Qué tipo de psicoterapia recibirá el niño? ¿La familia deberá participar en la terapia? ¿Será el niño tratado con antidepresivos? De ser así, ¿cuáles podrían ser los efectos secundarios?



El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) ha identificado el uso de medicamentos para la depresión en niños como un área importante de investigación. Las Unidades de Investigación en Psicofarmacología Pediátrica (Research Units on Pediatric Psychopharmacology, RUPP), respaldadas y financiadas por el NIMH, conforman una red de siete centros de investigación donde se llevan a cabo estudios clínicos. Estos investigan la eficacia de medicamentos usados para tratar varios trastornos mentales en niños y adolescentes. Entre los medicamentos en estudio, se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado ser efectivos en el tratamiento de niños con depresión, cuando el médico los receta y supervisa correctamente.



Evaluación diagnóstica y tratamiento:

El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si las causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir a el paciente a un psiquiatra o psicólogo.

Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?

Por último, una evaluación diagnóstica debe incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla, pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva.
La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación. Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión. Las personas con depresión moderada o severa más a menudo mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.

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TRASTORNO DE ANSIEDAD

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
El síntoma fundamental es la ansiedad, que es persistente en el tiempo (dura más de 6 meses) y generalizada, sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), no estando restringida a una situación en particular como en las fobias.

La ansiedad esta asociada muy frecuentemente a preocupaciones excesivas (llamada expectación aprensiva). Por ejemplo: miedo a que algún familiar cercano o la misma persona que sufre este trastorno puedan tener un accidente, enfermarse o morir. A la persona le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.
La ansiedad y preocupación se asocian a 3 o más de los siguientes síntomas:
• Nerviosismo, inquietud o impaciencia
• Fatigabilidad (cansancio) fácil
• Dificultad para concentrarse o poner la mente en blanco
• Irritabilidad
• Tensión muscular, temblor, cefalea (dolor de cabeza), movimiento de las piernas e incapacidad para relajarse
• Alteraciones del sueño: dificultad para conciliar o mantener el sueño o sensación al despertarse de sueño no reparador
• Sudoración, palpitaciones o taquicardia, problemas gastrointestinales, sequedad de boca, mareos, hiperventilación (aumento del número de respiraciones por minuto)



La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan un malestar significativo o deterioro en las relaciones familiares, sociales, laborales o de otras áreas importantes de la actividad de la persona.
Es importante descartar que estos síntomas no sean debidos a la ingesta de algún tipo de sustancia ansiogénica: cafeína, anfetaminas o a una enfermedad médica (hipertiroidismo por ej.).
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es mucho más de lo que una persona normal con ansiedad experimenta en su vida diaria. Son preocupación y tensión crónicas aún cuando nada parece provocarlas. El padecer de este trastorno significa anticipar siempre un desastre, frecuentemente preocupándose excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo. Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación es difícil de localizar. El simple hecho de pensar en pasar el día provoca ansiedad.



Tratamiento

Muchas personas con Trastornos de Ansiedad Generalizada pueden ayudarse con un tratamiento. La terapia para trastornos de ansiedad frecuentemente incluye medicamentos o formas específicas de psicoterapia.
Los medicamentos, aunque no son curaciones, pueden ser muy efectivos para mitigar los síntomas de ansiedad. En la actualidad existen más medicamentos disponibles que antes para el tratamiento del Trastorno de Ansiedad Generalizada. De tal manera que, si un medicamento no da el resultado buscado, generalmente hay otros que se pueden probar. Además, se están descubriendo nuevos medicamentos para el tratamiento de los síntomas de ansiedad.

Las investigaciones también han demostrado que la Terapia del Comportamiento y la Terapia Cognitiva pueden ser efectivas para el tratamiento del TAG.
En general, los síntomas del TAG tienden a disminuir con la edad. Se estan llevando a cabo investigaciones para confirmar la efectividad de otros medicamentos (antidepresivos) para este Trastorno. También son útiles la técnica de relajación y de retroalimentación (Biofeedback) para controlar la tensión muscular.



Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo.

Existen considerables variaciones culturales en cuanto a la expresión de la ansiedad (p.ej., en algunas culturas la ansiedad se expresa a través de síntomas predominantes somáticos, y en otras a través de síntomas cognitivos). Es importante tener en cuenta el contexto cultural a la hora de evaluar el carácter excesivo de algunas preocupaciones.
En los niños y adolescentes con trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad y las preocupaciones suelen hacer referencia al rendimiento o la competencia en el ámbito escolar o deportivo, incluso cuando estos individuos no son evaluados por los demás. A veces la puntualidad es el tema que centra las preocupaciones excesivas. Otras veces son los fenómenos catastróficos, como los terremotos o la guerra nuclear. Los niños que presentan el trastorno pueden mostrarse abiertamente conformistas, perfeccionistas, inseguros de sí mismos e inclinados a repetir sus trabajos por una excesiva insatisfacción a la vista de que los resultados no llegan a la perfección. Al perseguir la aprobación de los demás pueden mostrar un recelo característico; necesitan asegurarse de forma excesiva de la calidad de su rendimiento o de otros aspectos que motivan su preocupación.
El trastorno es ligeramente más frecuente en mujeres que en varones cuando se estudian muestras de centros asistenciales (aproximadamente el 55-60% de los diagnósticos se efectúan en mujeres). En estudios epidemiológicos de población general la relación de sexos es de dos tercios a favor de las mujeres.

Prevalencia.

En muestras de población general la prevalencia anual del trastorno de ansiedad generalizada se sitúa en el 3% aproximadamente, mientras que la prevalencia global llega hasta el 5%. En los centros médicos para trastornos de ansiedad aproximadamente el 12% de los individuos presenta un trastorno de ansiedad generalizada.

Curso.

Muchos individuos con trastornos de ansiedad generalizada se consideran ansiosos o nerviosos de toda la vida. Aunque más de la mitad de los que acuden a la consulta manifiestan que el trastorno de ansiedad generalizada empezó en la segunda infancia o la adolescencia, no es raro que el trastorno se inicie a partir de los 20 años de edad. El curso es de carácter crónico, pero fluctuante, con frecuentes agravamientos coincidiendo con períodos de estrés.

Patrón familiar.

La ansiedad como rasgo muestra una evidente incidencia familiar. Se han descrito hallazgos todavía inconsistentes que muestran un patrón familiar para el trastorno de ansiedad generalizada, aunque la mayoría de ellos no han sido capaces de demostrar un patrón concreto de agregación familiar.

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4.- APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA SITUACIÓN ACTUAL.

El método más sencillo de entender el concepto actual que tenemos sobre las personas con enfermedad mental es hacer un recorrido por las distintas culturas y aconteceres históricos y ver en ellos la situación que las personas con enfermedad mental mantenían.
Podríamos empezar por:

PREHISTORIA:

En esta época tanto los trastornos físicos como mentales eran debidos a fenómenos sobrenaturales, por lo que se creía que las enfermedades mentales se debían a un castigo de la divinidad (incumplimiento de rituales, tabú o posesión demoníaca). Las terapias utilizadas eran el EXORCISMO y la TREPANACIÓN DE CRÁNEOS.

EGIPCIOS:

La enfermedad mental seguía considerándose como un castigo divino, se solían ofrecer sacrificios para intentar curar a los enfermos.

CULTURAS PRECOLOMBINAS:

Para curar intentaban transmitir el mal a otro ser. En PERU se acostaba a un cerdo junto a la persona con enfermedad mental, con la finalidad de que le pasaran las sustancias o humores de la enfermedad.

CULTURA HEBREA:

En esta cultura la enfermedad mental es un castigo de Yahvé mandada por culpa de los males de los hombres.



CULTURA HINDÚ:

En la cultura Hindú la enfermedad mental era un mal y la epilepsia se consideraba como un mal sagrado y se consideraba como una expiación de las culpas de una vida anterior. Se trata en los templos.

CULTURA GRIEGA:

En la Antigua Grecia se seguía considerando a las personas con enfermedad mental,  como demoníacas, poseídas e incluso energúmenos. Aparece por primera vez un médico HIPÓCRATES que señala el origen natural de la enfermedad mental, incluso las categoriza. Combate el criterio divino utilizando sangrías, dietas, música, higiene, la mandrágora…etc.

CULTURA ROMANA:

Durante la época romana los enfermos mentales seguían considerándose por la mayoría del pueblo como malditos, por lo que se los abandonaba, maltrataba y se les privaba de libertad.

EDAD MEDIA:

Después de la caída del Imperio Romano la situación de las personas con enfermedad mental empeoró. Renace la brujería, reapareciendo el modelo extranatural de la enfermedad mental. El tratamiento en un principio lo daban los clérigos en los monasterios, y su trato era respetuoso y delicado. Con el paso del tiempo empeora esta situación ya que a las personas con enfermedad mental se les atribuyen alianzas con el diablo, se convierten en herejes y brujos, con lo que solían acabar en las hogueras o martirizados. Esta situación se prolonga hasta el s. XVIII.

CULTURA MUSULMANA:

La medicina árabe era una excepción en la Edad Media, ya que se desarrollan posturas mucho más humanistas, se considera a la persona con enfermedad mental como querida por Dios (ALA) y escogida por él, e incluso a veces se les venera como santos.
Fueron los primeros en acoger a las personas con enfermedad mental en hospitales. Allí se les presentaban ambientes relajados, comidas, baños, perfumes, fármacos y conciertos para no alterar los nervios de los pacientes.

DEL RENACIMIENTO A LA EPOCA ACTUAL:

Durante los siglos XV y XVII se mezclan por un lado los criterios demoníacos, de brujería y de posesiones diabólicas con criterios científicos en el terreno de la psicoterapia. No obstante la opinión del pueblo seguía siendo en esencia la misma que en los tiempos antiguos y medievales.
Poco a poco se inicia una concepción moderna de la locura y la imagen del loco endemoniado va perdiendo nitidez y convirtiéndose en un enfermo, hasta que a finales del siglo XVIII se produce la 1ª Revolución Científica y el símbolo de la liberación del loco, con la ruptura real de sus cadenas.
Ahora comienza una labor de hospitalización del enfermo mental, que se completa en el siglo XIX, aunque no hay directrices claras ni terapéuticas, sino la idea de encerrar a los locos y desviados. Sería el siglo de los manicomios, se establece un largo periodo de aislamiento y marginación que ha llegado hasta casi nuestros días.
A lo largo del siglos XX se producen los avances y descubrimientos más espectaculares en el campo de la terapéutica.
En los años 60 surge una política de desinstitucionalización cuyo objetivo es reducir el número de población internada en hospitales psiquiátricos y reinsertar al paciente evitando su marginación.
En los últimos treinta años se ha llevado a cabo la desmantelación de los manicomios para empezar una concepción comunitaria de la atención a personas con enfermedad mental.

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